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Rodrigo Ayarza se especializó en el Posgrado de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona en temas vinculados a la transformación de conflictos a partir de la construcción de estrategias no violentas.

Midiendo el potencial de reconciliación en Colombia

Diccionario de experiencias significativas de paz y reintegración

Este trabajo permite encontrarnos con las principales narrativas y prácticas que hacen posible la reconciliación en Colombia.

Para ello se presenta un diccionario de conceptos que muestra el potencial de reconciliación del pueblo colombiano, en el que se incluyen términos que permiten interpretar las distintas visiones, posibilitadoras o antagónicas del proceso post acuerdo y, a la vez, entrelazar conceptos transformadores, provenientes de diversos actores, que permiten identificar prácticas significativas de reconciliación y no-violencia.

Varios de los conceptos aquí presentados se han trabajado en las experiencias de las que fui parte en el ámbito educativo de Colombia, en septiembre de 2017, entre las que es posible mencionar conversatorios, exposiciones y, especialmente, el multitudinario encuentro “Experiencias significativas para la paz y la convivencia”, realizado a partir del trabajo con jóvenes.
Medir el potencial de alternativas a la violencia a través de su recopilación en forma de diccionario habilita la interacción de los conceptos, creando un marco para reflexionar desde distintos ángulos y para sus aplicaciones en múltiples campos, en la educación, en el medio social, en el ámbito de intercambio de políticas de desarrollo y otros.

El proceso que está viviendo Colombia es un “acontecimiento” único, por tal razón, comenzamos nuestro recorrido con este concepto.

Acontecimiento

La construcción de un acontecimiento supone que tanto educadores como jóvenes puedan trabajar juntos para crearlo. Se hace urgente construir momentos de asamblea, de debate y diálogo, en los que argumentar sea la parte esencial del acontecimiento. La idea de participar tiene que ver con ir más allá de la consulta, hay que intercambiar, tomar decisiones, crear ámbitos, crear un momento asambleístico en cuanto a interpretaciones varias, en el que, por ejemplo, “yo”, como institución educativa, opino tal cosa y, a la vez, escucho otras voces. Hay mucho para argumentar cuando construimos experiencias que despiertan momentos heroicos, en las que cada persona y cada grupo pueden lograr alguna cosa, por más mínima que sea y aunque no trascienda a la historia. Ante la indiferencia, el antídoto es “iniciativa y protagonismo”. El enemigo de este proceso de cambio es “hacer nada”, es decir, “no hacer”.

Autonomía

Construir desde la autonomía es pensar con el otro pero desde mi propia experiencia. El valor de la autonomía radica en que puedo pensar con otro pero con mi propio valor, asumiendo la libertad de que construimos solidariamente. Cuando un ser humano se siente escuchado, siente que su biografía le importa a alguieny descubre algo que le da la motivación para tener un motor propio. Cuando trabajamos con otros, particularmente con jóvenes, no alcanza con que ellos elijan lo que hay, sino que es necesario brindarles las herramientas para que sientan que lo están construyendo día a día con otros. No tienen que estar al servicio de nuestras expectativas. 

Búsqueda. Buscar (lo fermental)

En la búsqueda de experiencias significativas de reintegración se afronta el riesgo del fracaso. Para buscar hay que desarrollar una actitud fermental y para ello hay que arriesgar, cuidar el acontecimiento, como en Macondo (1), cuando Melquíades afirma: “las cosas tienen vida propia, todo es cuestión de despertarles el ánima”. Y, así,  José Arcadio Buendía persigue el sueño de experimentar por sí mismo y decide salir en su búsqueda: “pensó que era posible servirse de aquella invención inútil para desentrañar el oro de la tierra”. Y si bien Melquíades lo previene y le dice: “Para eso no sirve”, Buendía insiste en la búsqueda. ¿Pesa más el desafío o el temor al fracaso cuando nos proponemos construir alternativas a las distintas expresiones de violencia? Es imprescindible abrazar este desafío construyendo una mirada con el otro, como Melquíades y Buendía, incluyendo al que piensa distinto. Conlleva una actitud fermental, de incidencia, de interpelaciones mutuas, vacía de intransigencias. 

Confianza

Despertar confianza debe ser una de las hazañas del ser humano, es revolucionario que los otros sientan que valen, haciéndoselo ver. Es necesario conocer cuáles son las dificultades que los obstaculizan o las limitantes que creen inamovibles. Para ello hay que conocer cuáles son sus inseguridades y cómo reaccionan frente a circunstancias difíciles, como el rechazo.

Conflicto

Durante el conflicto, simplificar todo al extremo y mostrarlo solo desde un ángulo es el peligro y no podemos comenzar analizando un conflicto contando solo con una visión. Las simplificaciones en el conflicto pueden ser tan peligrosas como las amenazas y los estigmas y llevan a que se retroalimente o legitime la violencia.  

Las características del conflicto prolongado tienen que ver con la larga duración de la animosidad, de la percepción de enemistad y del miedo profundamente arraigado. Esto va emparejado con el hecho de tener al enemigo viviendo en el barrio, o en el centro educativo, como una amenaza para la seguridad del grupo. En esta dinámica de conflictos influyen decisivamente las percepciones subjetivas, las emociones y las experiencias. Esto forma parte de la dinámica de causalidad recíproca, en la que el mecanismo de respuesta dentro del ciclo de violencia y contra-violencia se convierte en la causa para perpetuar el conflicto, especialmente si los grupos han experimentado animosidad mutua durante décadas o incluso generaciones. 

Conversatorios

Tenemos que estar dispuestos a abrir las puertas al disentir. Aprender a disentir es una forma audaz de desaprender la violencia y así multiplicar los ámbitos de intercambio de experiencias, trabajando a partir de la interpelación mutua, desde una postura crítica que permita incluir distintos enfoques y experiencias. La incoherencia entre el decir y el hacer tienen que ser interpeladas permanentemente. 

Convivir

La difícil convivencia entre grupos con diferentes motivaciones. ¿Cómo creamos convivencia cuando estamos a un nivel tan bajo de aprecio del otro?

Desaprender la violencia

Significa que tendremos que desaprender los discursos dominantes (rechazarlos) que se dan cada vez que alguien silencia la voz de otro. En la confrontación cerrada en donde priman estos discursos se tiende a argumentar sin tener en cuenta la existencia de otras alternativas y así se producen discursos cerrados, como por ejemplo: “En nuestros barrios no se responde mediando. Entonces, si ellos responde de esa manera, nosotros vamos a responder más fuerte”. Estas narrativas no habilitan a construir otras posibilidades.  

Diálogo. La construcción del diálogo.

Durante los acuerdos de paz celebrados en Noruega en 1993, en un conocido encuentro entre líderes palestinos e israelíes (Arafat y Rabin, entre otros). (2) En las largas e intensas sesiones, algunos líderes de ambos grupos, después de entrar en confianza y hacer una ronda recitando historias del pasado que evocaban recriminaciones mutuas, alguien marcó una pauta importante: “No compitamos sobre quién tenía razón en el pasado y quién no. Y no compitamos sobre quién puede ser más listo en el presente. Veamos lo que podemos hacer en el futuro”. La clave radicó en sostener el diálogo y centrarse en el futuro conjunto, este aspecto permitió ampliar los puntos de vista y proporcionó confianza y transparencia al proceso de paz. 

Diversidad

Aceptar la diversidad supone valores fuertes y tenemos que construir espacios en los que valga la pena acercarse al otro. ¿Cómo nos podemos acercar a una cultura diversa, sostener una actitud de abrirnos al saber del otro y construir saber con el otro? Esto supone aceptar la diversidad como valor ético, supone darle lugar al valor de la dignidad del otro, digno en sus potencialidades.  

Empatía intersubjetiva

¿En verdad queremos ponernos en el lugar del otro? Es difícil escuchar cosas que a veces no queremos escuchar. ¿Cómo lograr que las partes que confrontan quieran sentarse a dialogar y pensar alternativas en conjunto? Alentar a que las personas busquen respuestas y quieran éticamente construir alternativas con el que piensa diferente es una de las cuestiones más arraigadas para construir alternativas a las expresiones de violencia. 

Enemigo

“Llevaba en su espalda escrita la palabra enemigo”.  

El concepto de enemigo está vinculado al miedo, miedo al diferente, con el que se pretende mantener distancia. La estrategia clave para sobrevivir: “o ustedes o nosotros, si no dominamos, seremos dominados”, y, para ello, hay que ocuparse de crear una marca del enemigo, que no es otra cosa que estigmatizar al diferente.

En escenarios de violencia profundamente arraigada, en donde la división de la sociedad es tan marcada, esta estrategia funciona muy bien y se identifica a la población como experimento para su ejercicio, ya que es extremadamente vulnerable y fácilmente manipulable.  
La fórmula del enemigo consiste en explicitar que nuestra supervivencia está amenazada, en síntesis: cuanto más cercano, más peligroso. 

Estrategia práctica de reintegración en Colombia

A nivel social: ¿Cómo promover estrategias de acercamiento en una sociedad fragmentada, donde cada uno tiene más distancia con lo diverso? ¿Qué estrategias alternativas podemos desarrollar? ¿Cuáles son las preguntas orientadoras que podemos formular para dar respuesta a la violencia, al miedo y a la exclusión? Para construir una estrategia necesitamos preguntas que abarquen diferentes temas y actores, por ejemplo: ¿Quiénes son las personas reconocidas y respetadas por otras y que cuentan con el mayor potencial para actuar desde un enfoque de reconciliación? ¿Las identificamos?, ¿están dispuestas a canalizar su energía en pro de este objetivo?  

En el trabajo con grupos surgen las siguientes preguntas: ¿Identifica la formación de estrategias colectivas de acción para resolver los problemas planteados? ¿Estas son consecuencia de un diálogoefectivo o de otros factores (imposición, decantación, otros)? ¿Existe un rol de liderazgo? ¿De quiénes surgen las principales ideas? ¿Se puede observar pocos/muchos actores que canalicen las discusiones? ¿Cotejan sus puntos de vista y construyen vínculos también entre los que opinan distinto?  

A nivel educativo: Siempre trabajamos con situaciones límite, y reflexionar con las partes involucradas sobre hacia dónde vamos es una pregunta inocente y comprometida. Implica saber qué idea se formaron de esto y evaluar en dónde ponen losjóvenes el interés, si en lo que están construyendo con el otro (con sus pares) o en lo que los adultos les proponen o resuelven desde su mirada.  

Coordinar actividades en diferentes niveles: contactos con directores para promover iniciativas, coordinar acciones y tender puentes entre instituciones. Para ello es imprescindible identificar si las instituciones se apropian de las propuestas planteadas; luego, iniciativas a nivel medio, promover grupos de diálogo, experiencias en talleres sobre transformación de conflictos con estudiantes, y observar, al menos, los siguientes aspectos: ¿En la dinámica se da un efectivo diálogo? ¿Los actores comparten sus puntos de vista? A nivel micro, el trabajo con estudiantes: ¿Los participantes se sienten seguros de expresar sus puntos de vista? ¿Qué acciones significativas se promueven para generar confianza en los jóvenes? 

Ética

La ética está vinculada a la autonomía, al cuidado del acontecimiento, a la idea de construir con el diferente. “La ética supone opción, posibilidad de arriesgar, libertad, crecimiento, apostar a algo. Es un proyecto de vida que hay que construir, es praxis, acción sobre cosas concretas, una situación que debemos resolver. La ética es un proyecto que está en plena realización ante los prejuicios y estigmas, supone desarrollar potencialidades”(3). 

Facilitadores (mediadores)

Como facilitadores del diálogo, tanto docentes como estudiantes desarrollan la capacidad de sostener instancias de intercambio. El facilitador ayuda a identificar las preguntas y a definir las estrategias prácticas. Se propone ser el estímulo y no el protagonista: “que las personas comiencen a dar el paso en el momento en que nosotros los dejamos”, argumenta el facilitador. Es preciso identificar si existe madurez entre las partes, es necesario que funcione su energía independientemente de la nuestra,  por ejemplo, a partir de la identificación de si existe la idea de seguir buscando alternativas en conjunto, de si están motivadas a buscar algo que aún no tienen. Nos introducimos todos en un proceso interactivo de movimiento y continuidad, y de observar esta dinámica que se genera. 

Grupo de pares

Pertenecer a un grupo es de vital importancia. La creación de grupos de pares y redes vinculares es una meta fundamental. La propuesta consiste en que el grupo descubra objetivos comunes y así lograr que la actividad promueva la creación de espacios de pertenencia. El “yo soy yo” no alcanza en la adolescencia, se necesita tener testigos a quienes ese “yo” les pueda contar su experiencia a partir de situaciones de violencia o de reconciliación (4).

Es así que se plantea el análisis en grupo de la situación problema: el grupo es más fuerte que lo individual para trabajar las frustraciones, ya que los protagonistas no aparecen como críticos sino como coautores.  

El grupo de pares contribuye a desarrollar una actitud inclusiva, en donde cada joven tiene lugar a dudar, a entusiasmarse, a discrepar. Se puede decir que no hay que introducir en el proceso de transformación objetivos que superen a las personas: “qué bueno si esto se pudiera resolver a partir de tal acción que ellos puedan llevar a cabo” (5).  

Historia

La otra parte de la historia, buscarla con otros.
La otra parte del futuro, ¿con quiénes queremos construirlo?   

Excavar en la historia única está permitido. Pero que otros, “los incomprendidos, los desheredados de la tierra”, excaven en la historia a la que sienten que pertenecen, no. Esta posibilidad es negada.   

También existen historias que se esfuerzan en negar los sonidos de la violencia. Contemos la otra parte de la historia, que por momentos se ausenta en muchas discusiones; historias que hablan de violencias, que se presentan hoy con rostro de desigualdad y pobreza.  

Contar la otra parte de la historia tiene que ver con poder construir relatos que hablan de la soledad, pero también de la solidaridad, de historias tejidas por diversas experiencias, por muchas miradas, que se entrelazan, pero que aún hoy no se comprenden. ¿Qué lugar le damos a las historias de exclusión que buscan ser narradas en grupo y construir identidades? 
 
También existen las historias intransigentes, de voz única, que chocan con las historias que avivan el calor entre costumbres y creencias alternativas a la violencia; historias de transparencias que contemplan en forma estratégica las miradas de toda una comunidad. Historias que pertenecen a quien no quiere olvidarlas.

Identidad local

Para construir este concepto es preciso reconstruir la complejidad del entramado de enfoques y experiencias, muchas de ellas elaboradas a partir de la exclusión de los distintos saberes y la negación de otras identidades. Puede ser que la identidad local para algunos sea amenazadora a partir de las relaciones deformadas ente quienes opinan distinto. Pero la ética no concibe una conciencia o reflexión en solitario, somos seres de diálogo. La ética supone construir un principio dialógico en donde nadie está aislado y es así que la identidad local se construye con el otro.  

Intersubjetividades

Se comparte desde uno para el otro y no desde uno para sí, porque, entonces, el otro nos ignora o piensa que lo estamos utilizando como objeto para alcanzar metas que no tienen nada que ver con las de él o ella. Sin embargo, cuando se está construyendo con el otro, hay algo de cosa compartida. La interacción y las intersubjetividades son buscadores de estímulos, de esa cosa compartida.  

Libertad

Quien dice libertad, dice indeterminación. Las indeterminaciones van a ir aumentando a medida que se va avanzando, cada libertad que se agrega introduce incertidumbres. Participar significa explorar todos los espacios de indeterminación. Por el contrario, ¿qué sucede cuando enseñamos a los jóvenes que nuestra verdad es inamovible?

Motivados

Motivarlos a que quieran pertenecer, a crear complicidades para poder construir con el de al lado, a que desarrollen su potencial. La dificultad es construir en soledad. Se propone apoyar en diversas iniciativas a los jóvenes y que sean ellos quienes participen tomando decisiones de cambio, buscando y creando soluciones y proyectos en conjunto. 

No-violencia

Propuesta que surge del intercambio de las siete experiencias significativas en el trabajo con jóvenes.  

Hemos aprendido que nos cuesta incluir al diferente y que no es una práctica habitual. Y que muchas veces respondemos en forma indiferente ante estos temas. “No es mío el problema”. Sin saber que con nuestro silencio estamos legitimando diversas situaciones de violencia. ¿Cómo desaprender la violencia? La práctica no violenta se experimenta legitimando expresiones y prácticas no violentas. Entre los jóvenes y los educadores hay que lograr cierta plasticidad para hallar experiencias en común al integrar distintos códigos e interpretar cuáles son las diversas creencias y expectativas, con el objetivo de
trabajar el tema de la reconciliación desde distintos ángulos, ya que logrando que se impliquen estaremos logrando mayores cuotas de conciencia sobre los temas que hacen a una convivencia no violenta. 

Otros (los otros) 

Será necesario cambiar la imagen que se construyó del otro, que en ocasiones es visto como “enemigo”. Esto nos permitirá identificar que no somos solamente partes que confrontan sino también buscadores de soluciones que incluyen al otro. Suponepromover un cambio en la perspectiva desde la que miramos la reinserción y desde la que nos vemos unos a otros. Se coincide en que hace falta voluntad para estar dispuestos a aceptar e incluir este enfoque e imaginar otras alternativas posibles, dejando de decidir por otros. Uno de los desafíos pedagógicos consiste en promover conductas en las que el equipo y no solo el individuo aislado sea el factor de éxito y en las queel triunfo no signifique la eliminación de los otros. 

Paz

“Creo en la paz, y tal vez incluso en la paz a cualquier precio”(6).
¿Estamos dispuestos a abrirnos paso pisoteando a otros con el argumento de que hacemos lo correcto o con el fin de alcanzar la meta de la paz que deseamos y definimos? 

Post acuerdo

La expresión del conflicto continúa durante el post acuerdo, cargada de prejuicios. En el post acuerdo, ¿se responde a las necesidades expresadas por las partes?  ¿Estamos preparados para esto? Esta propuesta hace referencia a integrar al distinto, al que no conozco, ¿las partes están dispuestas a reconocerse?  

Para construir este concepto tomo algunas expresiones e ideas que han surgido en debates, conversatorios y exposiciones. El siguiente relato hace referencia a la confianza en Colombia para el post acuerdo:  

Y en aquella noche cerrada, algunos se acercaron y descubrieron varias siluetas al otro lado del río Magdalena, algo intentaban decir pero los que estaban del otro lado no los entendían realmente. Curiosos, se querían acercar, pero el puente se había derrumbado y no había forma de llegar a la otra orilla.  

Algunos, un tanto pesimistas, dijeron “mejor así”. Ese puente ya era intransitable. Los más acérrimos enemigos de la idea de cruzar y escuchar a los otros se miraron y, con una actitud intransigente, tiraron al suelo y pisotearon unos papeles (que simbolizaban los acuerdos), provocando a los otros en señal de desaprobación.   

Alguien alzó su voz y dijo: “por más imperfecto que haya sido, este puente es irremplazable, hay que reconstruirlo siempre”, y arengó a otros: “es el tiempo de tejer, de entrelazar. El tiempo del post acuerdo es el tiempo de la urdiembre. Esta noche arriesgaremos nuevamente, entrelacemos el material y lleguemos al otro lado a escuchar de una buena vez por todas sus voces”(7).

Potencial de reconciliación en Colombia

Identifico el potencial de reconciliación en aquellos que se reconocen como coautores de estas experiencias, es decir, aquellos que las hacen ser “posibles”, aquellos que las habilitan y conocen también el peligro de la frustración. Es importante conocer el diagnóstico de cuánto puede el pueblo colombiano desarrollar, para luego ver cuánto pudo aprovechar de todo su potencial como sociedad, que nuclea a diversos actores que conviven y construyen instancias de reconciliación y reintegración.  

Reconciliación

Desde 1988, Lederach trabaja en Colombia sobre estos temas y propone: “La reconciliación está basada en la construcción de relaciones entre los antagonistas e incluye la necesidad de ocuparse de los agravios pasados y explorar la futura interdependencia como forma de enfrentarse al presente…  

La reconciliación necesitará encontrar el modo de abordar el pasado sin quedarse encerrado en un círculo vicioso de mutua exclusividad inherente a él. Las personas necesitan la oportunidad y el espacio para expresar el trauma y el dolor provocados por lo que se ha perdido y la ira que acompaña al dolor y a las injusticias que han sufrido. Que las partes implicadas admitan y reconozcan la legitimidad de esa experiencia es determinante para la dinámica de la reconciliación. Una cosa es conocer, pero reconocer es un fenómeno social muy diferente. Llegar a admitir después de escuchar las historias de los demás da validez a las experiencias y los sentimientos, y representa el primer paso hacia la recuperación de la persona y de la relación…  

La reconciliación debe concebir el futuro de forma que se realce la interdependencia…Por eso, se debe brindar a las personas la oportunidad de mirar hacia adelante e imaginar un futuro mutuamente compartido. Para que esto suceda las personas deben descubrir formas de encontrarse consigo mismas y con sus enemigos, sus esperanzas y sus miedos.  

La reconciliación ha de invitar a la búsqueda de un encuentro donde las personas puedan replantearse sus relaciones y compartir sus percepciones, sentimientos y experiencias, con el fin de crear nuevas percepciones y una nueva experiencia compartida”(8).

Retroalimentar la violencia

“Si se meten conmigo, no me voy a dejar pasar por arriba, voy a contestar de la misma manera”. 

Significativas

Para las experiencias significativas de paz (9) es imprescindible abordar los temas de participación desde una propuesta cercana a los jóvenes, desde un rol que los habilite a que sean los protagonistas y guías de ese proceso, que pasen de ser pasajeros a los que se les dice por dónde ir, a ser los protagonistas que deciden hacia dónde ir y qué riesgos tomar. Es preciso incluir distintas miradas para poder construir alternativas con el que piensa diferente y esto supone convivir con el diferente y pensar la inclusión. En estas experiencias se concibe trabajar con el diferente, lo opuesto a rechazarlo, excluirlo, porque allí se genera la frustración y el diferente queda con la marca de que no recibió lo que esperaba en ese momento.  

Transformación de conflictos

Reintegrar

Para la transformación del conflicto, la idea de reintegración es clave. Significa que las personas que estaban alejadas puedan convivir en estrecha proximidad geográfica, compartir los mismos espacios sociales, educativos, laborales, entre otros.  Reintegrar supone compartir actividades en donde se integran distintas visiones y es necesario introducir debates con el objetivo de intercambiar vivencias de grupos que han experimentado directamente el trauma de la violencia ligada a quienes consideran sus enemigos, a lo que a veces acompaña una historia acumulada de agravios y enemistades que se remonta generaciones atrás.

De estas interacciones negativas, estereotipos y prejuicios, será necesario pasar a interacciones maduras, en donde se planteen, como en “las experiencias significativas de paz”, los temas provenientes de distintas voces y analizados desde distintos ángulos.  Reintegrar significa construir preguntas vinculadas a las distintas realidades y buscar respuestas para esas realidades.  

Unánime (el silencio creativo)

La escucha activa y el vacío invasor  

¿Dependientes de lo que les digamos o independientes? No se acaba aquí estafórmula cerrada. La opción alternativa que se prefiere tiene que ver con la idea de construir el concepto de reconciliación a partir de un enfoque que promueva la autonomía. Para construir aprendizajes que habiliten la reconciliación, a los estudiantes hay que alentarlos en esa búsqueda en forma cuidadosa, respetando sus tiempos para que no se sientan invadidos. Construir ese vínculo es decisivo. ¡Que haya interacción y coincidencias! Pero, cuidado, si los invadimos formaremos un vacío tan grande que si hablamos rebotarán nuestras palabras y se transformarán en silencio invasivo. El silencio invasor que no nos permitirá llegarles nuevamente. Por el contrario, lo unánime es que busquemos el silencio creativo a partir de la escucha activa. Se necesitan más escuchas; los estudiantes necesitan más escuchas, saben que en esa cavidad que les proponemos tienen cabida, se pueden meter dentro de nuestra escucha y así perciben que no los vamos a invadir.  

Verdades

Construir alternativas a lo que se llama “la historia única”, y no reducir todo a la verdad de unos pocos.  

Violencia

Cuando las palabras no pesan.
¿Qué hemos aprendido acerca de las respuestas a los conflictos violentos? Que responder a un conflicto en forma violenta significa que una idea excluye a la otra y que ambas no pueden coexistir. Y que continuar legitimando relaciones donde una parte prevalece y la otra se somete lleva a la frustración. A esto se suma que las situaciones de violencia en el entorno educativo están reforzadas por altos niveles de violencia arraigados a nivel social. Si sostenemos una actitud indiferente ante la violencia, significa que la estamos legitimando, pero, por el contrario, si nos paramos en el lado opuesto, acecha el peligro de responder a una provocación con otra y esto significa retroalimentarla. El peligro es aceptar únicamente estos dos enfoques, que frustran la posibilidad de búsqueda de alternativas y llevan al fracaso del diálogo. 

Z (la última estación)  

Llegamos a la estación final que, como cierre, nos acerca a la primera palabra: “acontecimiento”. Todas estas narrativas forman parte de este acontecimiento en el que se plantearon diversas propuestas que podemos convertir en acción, hacer, para ir transformando lo que hoy tenemos. Y hoy el acontecimiento nos habla de una Colombia que busca reintegrarse, que busca ser proactiva, que propone afectarse y descubrir al otro, dedicarse y definirse con el otro/a, verse a sí misma arriesgando y tomando decisiones (10).   
 

Notas.  

  1. Gabriel García Márquez, Cien años de soledad. 1967. 
     
  2. Acuerdos de paz, Oslo (Noruega), 1993; tomado de Lederach, Construyendo la paz. Reconciliación sostenible en sociedades divididas. 1998.
     
  3. José Luis Rebellato, diálogos con estudiantes de Educación Social a partir de la construcción de la ética de la liberación, en Montevideo, 1995. 
     
  4. Intercambios con Marcelo Viñar, Diálogos, 2016.
     
  5. Diálogos en reuniones con Luis Enrique Prego, 2001.
     
  6. J. M. Coetzee, Esperando a los bárbaros. 
     
  7. Propuesta que surge en el Conversatorio con estudiantes de posgrado en la Universidad Surcolombiana USCO.
     
  8. J.P. Lederach. Construyendo la paz. Reconciliación sostenible en sociedades divididas. 1998.
     
  9. Encuentro juvenil de experiencias significativas de paz y la convivencia, organizado por el equipo de la Maestría en Educación y Cultura de Paz de la Universidad Surcolombiana USCO, junto a siete Colegios de Neiva, Colombia. Septiembre de 2017.
     
  10. Presentación en el Foro Responsabilidad de la Academia en el post-conflicto. Organizado por lacomunidad académica de los Programas de Doctorado en Educación y Cultura Ambiental y de Ciencias de la Salud de la Universidad Surcolombiana.
Foro Responsabilidad de la Academia en el post-conflicto

Foro Responsabilidad de la Academia en el post-conflicto

Foro Mundial sobre Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz (Madrid, 2017)